Trastorno de Ansiedad

El Trastorno de Ansiedad, es una enfermedad mental, cuya sintomatología es la siguiente: aparición de miedos, en ciertos casos terrores, ansiedad, síntomas físicos como mareos, taquicardia, alteración del ritmo cardiaco, temblores, etc, lo que provoca cambios conductuales.

El individuo que sufre de ansiedad, suele anticipar situaciones de amenaza que en muchas ocasiones, son sensaciones subjetivas y negativas. Todo ello provoca conductas evitativas con malestar físico y mental.

Es necesario un exhaustivo diagnostico para determinar la existencia de un trastorno de ansiedad o la existencia de un trasfondo de neurosis, conflictos de personalidad, etc, lo que influye notablemente en dicho trastorno. Hay variados trastornos de ansiedad, como agorafobia, ansiedad generalizada, trastorno de pánico, ansiedad por separación, trastorno de ansiedad social, fobias, trastorno por estrés postraumático, etc. El trastorno obsesivo compulsivo es conexo con el trastorno de ansiedad.

Es ineludible elegir un buen profesional para determinar el diagnóstico correcto, lo que ayudará a enfocar adecuadamente el tratamiento a seguir y optar por las terapias más adecuadas para poder paliar la sintomatología y la posible curación. El psicólogo te ayuda a cómo enfocar todas esas técnicas complementarias existentes como, la relajación, meditación, yoga… pero siempre acompañado de una terapia profunda, que va mas allá del síntoma, de tal manera que se pueda llegar a descubrir el trasfondo de dicho trastorno, como también su origen.

Los que sufren de ansiedad pueden curarse, pero tienen que aceptar las posibles recaídas al enfrentarse a posibles situaciones traumáticas, momentos difíciles, crisis personales o sociales, ya que la ansiedad es su punto vulnerable.

El trastorno de ansiedad se genera en la infancia. Existe una influencia directa en el desarrollo del niño, y el ambiente donde ha crecido, familias desestructuradas, relación con sus progenitores, apegos, se han desarrollado sobreprotegidos, o al revés, rechazo de los padres o de alguno de ellos, perdida de algún ser querido, como aprenden a relacionarse con el mundo, si lo encuentran un lugar seguro o no, miedos que han tenido en la infancia, etc.

Hay una relación directa entre el pensamiento y la ansiedad. Un pensamiento negativo, y a veces circular, va a generar emociones negativas, acompañado de reacciones físicas molestas, como taquicardia, mareos, temblores, etc, lo que le lleva a adoptar conductas desequilibradas y de evitación. Si el individuo no aprende a cortar con dichos pensamientos y no aprende a cómo modificarlos o dirigirlos de forma sana, el conflicto aumenta hasta poder llegar a una gran crisis. Es fundamental que el psicólogo le ayude en dicho aprendizaje y le aporte recursos necesarios para cuando se enfrente a dicha situaciones, y se pueda reconducir.

Marisol Llavero Rodríguez-Porrero

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